Startups: cómo hacer que tu pitch deje de ser predecible
- Aquilea Comunicacion

- hace 4 minutos
- 4 Min. de lectura
El ecosistema emprendedor evoluciona a gran velocidad. Cada día, cada semana, nacen nuevas ideas que compiten por financiación, visibilidad y apoyo estratégico. En este escenario hipercompetitivo, muchos “pitches” terminan sonando igual. Se repiten conceptos, se repiten promesas e incluso se repite la misma estructura de presentación teniendo en cuenta, además, que quienes escuchan estas intervenciones son inversores acostumbrados a recibir presentaciones constantemente.
Un pitch no debería ser un trámite. No es un paso obligado dentro del proceso de presentación y crecimiento de una startup. Tiene que ser un espacio de conversación sano que permita mostrar la esencia del proyecto, transmitir la ambición que lo sostiene y revelar cómo se ha comprendido el problema que se busca resolver.
También es un punto de inflexión ya que en caso de ser bien aprovechado, abrirá las puertas a alianzas, inversión y credibilidad. Para que ese momento no suene rutinario, aburrido y repetitivo es útil trabajar ciertos aspectos.
1. Tu mirada personal sobre el problema
Las cifras llaman la atención, pero lo que activa las emociones es la historia que las sostiene. Una startup que articula con claridad el problema que descubrió en el mercado y la necesidad real existente, transmite profundidad y sensibilidad hacia su público. Esa perspectiva no se improvisa. Nace de escuchar con atención, observar comportamientos, estudiar las emociones y reflexionar sobre patrones y realidades que otros pasaron por alto.
Mostrar esta mirada ayuda a conectar de inmediato con el inversor. Permite explicar que tu solución no surge solo de una visión teórica, sino del contacto directo con personas que expresaron problemas, frustraciones o necesidades específicas. Esa conexión emocional es difícil de ignorar.
Personas hablando a personas es un mantra que siempre debes recordar.

2. Problema, impacto y urgencia
Uno de los errores más habituales es comenzar hablando de la solución. Antes de presentar funcionalidades o modelos de negocio, es esencial definir el problema que se pretende resolver.. Solo si el interlocutor comprende la magnitud del desafío, podrá entender también, y asumir, la urgencia de resolverlo.
Un pitch ganador no exagera. La hipérbole no es una buena compañera cuando se trata de convencer y generar confianza. Es necesario poner el foco en la experiencia real del usuario, en los costes visibles e invisibles de no intervenir ante el problema y en las consecuencias que ya se están observando en el mercado. Esa claridad genera fiabilidad y certidumbre e invita al potencial inversor a prestar atención, abriendo la puerta a una conversación más estratégica.
3. La solución como una progresión natural
Una vez que el problema está bien descrito, explicado y asumido por nuestros interlocutores, la solución aparece de manera más natural. En este punto es útil explicar cómo funciona, qué ventajas ofrece y por qué se integra mejor que otras alternativas. Comparar para convencer. La clave está en evitar discursos técnicos desconectados de la experiencia del usuario. Cuanto más sencillo sea visualizar el beneficio, más fácil será recordar la propuesta.
También nos puede ayudar mostrar cómo la solución ha ido evolucionando. Incluir pequeños aprendizajes del proceso demuestra capacidad de adaptación y pensamiento crítico, dos cualidades muy valoradas por los potenciales inversores en proyectos ubicados en etapas tempranas.
4. Relato y ritmo
La forma de contar tu historia es tan relevante como el contenido. Un pitch demasiado cargado de datos agota, pero debemos mostrar algunos para dotar de credibilidad al discurso. El equilibrio se logra cuando el relato fluye con naturalidad. Para conseguirlo, conviene cuidar el ritmo, seleccionar bien los ejemplos y utilizar un lenguaje que suene auténtico. Persuade, implica al receptor en tu narrativa y asegurate con la mirada de te siguen.
La presencia también cuenta. Debemos transmitir seguridad y convicción. La puesta en escena estética y gráfica son herramientas para ello. La seguridad nace de conocer a fondo el mercado, haber validado las hipótesis clave y haber conversado con suficientes usuarios como para anticipar preguntas. La convicción se gana con confianza y la confianza, parte de una percepción positiva de quien nos habla.
5. La diferencia que deja huella
Las presentaciones predecibles se olvidan rápido. Las que tienen sello propio generan conversación después. Ese debe ser nuestro objetivo. Un pitch memorable es aquel en el que la audiencia siente que entendió algo nuevo o que descubrió un enfoque que no había considerado previamente.
No hace falta ser extravagante. Basta con comunicar desde las emociones, la claridad, la coherencia y el propósito. Contar una historia trabajada, real y directa.

6. Cuidar la estética y el diseño de la presentación
La presentación visual es parte del mensaje. Un pitch con diapositivas saturadas, tipografías desalineadas o gráficos difíciles de interpretar distrae y reduce la credibilidad del proyecto.
El diseño no debe convertirse en protagonista, aunque sí debe acompañar, ser coherente y potenciar el relato. Cuando la estética transmite orden y criterio, la idea se percibe de manera más sólida.
En Aquilea Comunicación ayudamos a las startups a encontrar su voz, ordenar su mensaje y construir pitches capaces de captar la atención de potenciales inversores. Acompañamos desde la definición del relato hasta el diseño y la preparación de la presentación.
Te entrenamos para contar tu historia de manera que quien la escuche se implique rápidamente en el reto que afronta tu proyecto.
Creemos en el poder de las emociones para lograr una comunicación que conecta. Si el pitch refleja quién eres y hacia dónde quieres ir, la conversación empieza de otra manera.




Comentarios